El día antes de que gane valor: Villa Cabrera, Santa Ponsa
La mayoría de las casas se fotografían en su mejor momento y se venden por la foto. Villa Cabrera es el caso contrario: una villa de 1980 sobre la bahía de Santa Ponsa, desnuda hasta su estructura de hormigón, con una piscina nueva excavada en la pendiente y todas las licencias de obra concedidas. Sobrevolamos la casa con un dron el 1 de septiembre y publicamos las imágenes sin editar. Así es una casa el día antes de que gane valor.
Por qué enseñar una obra
Porque la alternativa es peor. A un comprador que solo ve renders se le pide que confíe; a un comprador que ve la estructura, las licencias y los renders uno al lado del otro se le pide que juzgue. A partir de 3 millones de euros, solo firman quienes pueden juzgar. La vista es la parte que nadie puede cambiar: la bahía y los barcos desde la terraza de la primera planta y desde la cubierta, la loma detrás, y una zona verde protegida al otro lado de la carretera donde nunca se construirá. No hay mar desde todas las estancias, y lo decimos. La casa es la parte que está en camino.


Tres formas de comprar, los mismos papeles
Villa Cabrera puede comprarse tal como está, con la parcela, la estructura y las licencias, y terminarse a su gusto o con el mismo equipo a precio cerrado. Puede comprarse terminada, con entrega de llaves en junio de 2027: 430 m², cuatro dormitorios en suite y una azotea con vistas a la bahía. Misma casa, misma documentación (planos, licencias, memoria de calidades), dos compradores distintos.
La vista es el activo. La casa es el trabajo.
Esa es la regla con la que trabajamos: comprar en bruto, vender terminado y enseñar cada paso intermedio. Casa Sunshine es el extremo terminado. Villa Cabrera es el principio y, para el comprador adecuado, el mejor precio.



